sábado, 31 de diciembre de 2011

Porque me da la gana ☆ 2011 edition

Como últimamente viene siendo regla general, aquí tenéis otra reflexión inútil y sin importancia sobre el 2011.

Mi 2011. Bueno y malo a la vez, acaba siendo más malo que bueno.

Mi 2011 no empezó mal. Un primer trimestre normal del que, para ser sincera, no recuerdo casi nada. Aprobé mi primer semestre universitario e hice mi primer viaje en tren, sola y a un sitio donde no había estado nunca. También tuve algo de vida social. También di por perdidas varias amistades.

Sí, creo que así podríamos resumir mis seis primeros meses de este año. Los buenos, vaya.

Otra experiencia importante es mi viaje a Inglaterra, pues era mi primer viaje completamente sola (a Barcelona fui con una compañera y blogueros), mi primer avión y mi primer ensayo de una vida independiente. Fueron tres semanas importantes para mí porque me demostré a mí misma que valgo para algo aunque mamá no este cerca y, además, acabé de perderle el miedo a inglés. En este 2011 yo superé el miedo a hablar en otros idiomas, descubrí que soy capaz de redactar medianamente bien en inglés e incluso una británica me dio un abrazo. Una británica. Un abrazo. ¿Entendéis la ironía? Otra cosa que averigüé es que no estallo en llamas cuando pongo el pie en iglesias evangélicas, ya que estuve veinte días viviendo en el altillo de una. Preciosa, la verdad, y con unas vistas alucinantes. Y con un grupo de rock cristiano alucinante también que nos despertaba a todos cada domingo alucinantemente. No obstante, merecía la pena ver cada domingo a los feligreses vestidos de etiqueta pero, eso sí, en calcetines y chanclas.
Podría pasarme las últimas 23 horas del año contando anécdotas de Bristol, y eso que la mayoría son buenas, pero será en otra ocasión.

La cosa empezó a torcerse de verdad cuando volví a España. ¿Quién me iba a decir a mí que, sólo una semana después de volver, apenas cinco días después de que la psicóloga me diese el alta, iba a ver morir a mi abuela? Y no sólo eso, sino que murió, literalmente, en mi brazos. Y estábamos solas. Y mis padres estaban de vacaciones en Murcia. Y mi hermano en Alicante. Y mi tío y mi primo en la puñetera Sudáfrica. ¿Qué hice yo entonces? Madurar. Madurar a lo bestia, no como otras personas de mi edad. No como otras personas que no tienen que llamar a su madre por teléfono para decir que la abuela ha muerto, ni bajar a la farmacia a comprar un certificado de defunción, ni comunicarle la noticia a la vecina, que casi le da un patatús también, ni  elegir el puto ataúd de la que fue su segunda madre, ni tener que contarle a su abuelo exactamente cómo falleció su mujer, con la que llevaba sesenta años casado, ni atender a los familiares en el tanatorio mientras llegan sus padres de un viaje de seis horas, ni aguantar curas bordes con complejo de funcionarios.
Por supuesto, esto son cosas de la vida. Las personas mueren y mejor si lo hacen con alguien a quien quieren a su lado. Hay que seguir adelante y eso es lo que he hecho. Cuido de mi abuelo todas las mañanas, como cualquier nieta.

Pero cuando mi año acabó de torcerse por fin fue cuando me di cuenta de que, fuera del nido familiar, estoy completamente sola, por mucho que mi loquera se empeñe en afirmar lo contrario. Nadie, absolutamente NADIE, tuvo el detalle de sacarme de casa los días posteriores al entierro de mi abuela. NADIE. Todo el mundo tenía mejores cosas que hacer, otras personas con las que quedar. Qué más da, ¿no? Yaiza es fuerte. Yaiza lo supera todo. Lo que ocurre es que Yaiza también tiene sentimientos y, aunque no os lo creáis, un corazón. Y Yaiza se pasó un mes saliendo sola porque no podía soportar estar en casa y nadie tenía un minuto para ella. La verdad, me sentía un poco egoísta pensando que la gente debería hacerme un poco de caso pero, ¿qué cojones? Si un amigo mío hubiera perdido a una persona querida de esta manera, yo habría estado ahí para él aunque tuviera una cita con la Reina de Inglaterra.
Va en mi naturaleza cuidar de los demás. Soy incapaz de venirme abajo cuando veo que las personas de mi alrededor lo están pasando mal. No puedo evitar hacer de madre pero tampoco me viene muy mal de vez en cuando que alguien cuide de mí. Por suerte, tengo una madre en el sentido literal de la palabra. Y, por muy estúpido que suene, una perra que me ha dado más cariño que todos mis "amigos" juntos.

El último trimestre ha pasado sin pena ni gloria. Empecé el segundo año de carrera, el profesor de traducción general está haciendo que me replantee mi futuro laboral gracias a sus suspensos por una palabra de mierda, y en estos momentos me hallo en proceso de meterme todo el temario que pueda en la cabeza sin volverme oligofrénica en el intento ni sufrir un ataque de ansiedad como el de hace dos semanas, que me dejó tiesa y todo un fin de semana sin poder mover ni un dedo del pie. Y sin vida social. Sigo saliendo sola. Y me han dado más drogas para la ansiedad.

¿Propósitos de año nuevo? Yo no gasto de eso.


Aunque estoy bastante en contra de este tipo de entradas lacrimógenas e inútiles, miren ustedes por dónde, hoy me apetecía despedir el año soltando algunas cosillas que me reconcomían por dentro. Todo lo pasado, pasado está y no vamos a revolver la mierda, que está bien así el tiempo en pretérito le queda muy bien.

Y con esto sólo quería decir que

SHIT HAPPENS :D

Y os propongo, si sois de propósitos de año nuevo y esas tarugueces, que intentéis este 2012 (por lo visto, el último año según los científicos, porque para mí que los mayas se aburrieron de hacer calendarios y punto) ser un poco mejores como personas y pensar un poco más en los demás. Y ser felices, ir al gimnasio y ponerse a dieta, todo lo que queráis. Pero creo que si fuéramos un poco más agradables los unos con los otros y nos lo demostrásemos más a menudo... seríamos un poco más felices.

¿Qué os pensábais?, ¿que yo no me ponía emo de vez en cuando?



PD: El blog cumple un año el día 1. Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, tra la la ra la la ra, cumpleaños felíz. Fúuuu *soplido de velas*

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad y Prósperos Exámenes Nuevos :D

Mientras vosotros os tocáis el ombligo y os hacéis jerseys de punto con las pelusillas yo me voy a pasar estos cuatro días mal contados de mis vacaciones de Navidad ESTUDIANDO :D

Este año estamos de todo menos navideños: apenas hay luces en la calle, mi familia va a trancas y barrancas, mi abuelo enfermo, mi madre con un estrés de campeonato y yo con una abuela menos. Por no tener, no tengo ni el árbol puesto :D Y sin contar mis exámenes a la vuelta, mis kilos de apuntes y mi ansiedad asesina. Y, además, mi madre está de vacaciones y no me puede imprimir nada de lo que me tengo que estudiar. Tope de chachi guai todo, hoygan.

Pero bueno, tampoco es un tragedia, ¿no? En vez de cenar a lo grande en Nochebuena, me tomaré unos cereales en pijama tirada en el sofá; comeré un puré de verduras cutre congelado de hace una semana (cortesía de mi tía :D) para Navidad y en lugar de uvas tomaré Lacasitos en Nochevieja (mi padre me ha comprado una bolsa de un kilo *-*).

Espero que paséis estas fiestas mejor que yo, que os regalen muchas cosas y que si os atragantáis con las uvas que os dé los primeros auxilios un@ enfermer@ tó güenorr@ y no vuestra tía abuela Romualda~

Me voy a pasar apuntes a limpio, que vamos, es mi actividad preferida en Navidad desde que estoy en la universidad *IRONÍA ASESINA MODE: ON*

jueves, 1 de diciembre de 2011

Yo cambio el mus en la cafetería por el Pokémon en medio de clase

Me dejo caer por estos lares un rato, que hace mucho que no los piso, para contaros mi vida universitaria.

Mi vida universitaria se resume en:

  • Morir haciendo montañas de trabajos en casa durante las mañanas.
  • Comer a la hora de desayunar para que me dé tiempo a salir de casa con un poco de margen por si el transporte público decide tocarme los pies.
  • Ir a coger el bus. Perderlo. Esperar al siguiente.
  • Coger un tren.
  • Hacer transbordo.
  • Coger otro tren.
  • Llegar al campus, a la facultad y a clase.
  • Sentar el culo y esperar a que venga el profesor.

La lógica me dice que después debería figurar en esta lista un "pasar cuatro horas sentada en una silla tomando apuntes como una cosaca", pero la realidad es bien distinta:

  • Pasar una hora y media sentada en una silla tomando apuntes como una cosaca.
  • Pasar tres horas jugando al Pokémon / Profesor Layton descaradamente y/o navegando por Tumblr mientras mis compañeros de clase exponen en la tarima.

Ejemplo de esto último es el día de ayer, en el que me tiré las dos primeras horas de alemán entrenando un Pidgey que atrapé en el Bosque Blanco al nivel 5, y que cuando cambié de clase era ya un precioso y flamante Pidgeot al nivel 51. Las dos horas siguientes la pasé en Tumblr, para variar un poco.

Y me quejo de tener que soportar tres horas de transporte público diarias para hacer de estudiante florero en la discreta y estratégica segunda fila de una clase donde la vista telescópica del profesor no alcanza a ver mi dashboard de Tumblr en lugar de un archivo de Word porque, en cambio, me mato a trabajar por las mañanas para mis propias exposiciones, trabajos en grupo y trabajos de investigación. Y lo mejor es que tengo una montaña preciosa de fotocopias de Civilización Británica (que me costó 13€ en reprografía a principio de curso) y un par de libros de Lengua Española que estudiarme estas vacaciones because of reasons. Porque no, no los damos en clase. Y sí, sí entran en el examen.

Y esto, damas y damos, es el segundo curso del grado de Traducción e Interpretación. Mis fuentes de cuarto curso de la licenciatura me han confesado que en su caso fue igual, así que yo sospecho que tanto trabajo, tanta exposición y tanta leche es, básicamente, para quitarnos el miedo escénico a hostias.

Por último, quiero añadir que este semestre estoy aprendiendo historia y civilización británicas VIENDO DOCUMENTALES DE LA BBC. Venga, un aplauso.


Encantada de daros por el ojal una vez más en este mi humilde blog. Hasta más ver, pezqueñines :D

sábado, 24 de septiembre de 2011

Por qué sé que debo viajar más.

He aquí la minúscula lista de los lugares que he visitado en toda mi vida.


ESPAÑA

Madrid 
[Madrid, Getafe, Leganés, Móstoles, Villarejo de Salvanés, Manzanares el Real, Chinchón]

Valencia
[Valencia, Sagunto, Puerto de Sagunto, Sueca, Catarroja, Benetusser, Gandía, Cullera, Puzol, Gilet]

Alicante
[Alicante]

Segovia

Almería
[Vera, Carboneras, Cabo de Gata, Mojácar, Garrucha, Turre]

Cuenca

Barcelona
[Barcelona]

Murcia
[Murcia, Águilas, San Pedro del Pinatar]


FUERA DE ESPAÑA

Inglaterra
[Bristol, Bath]

Qué tristeza x_e

martes, 13 de septiembre de 2011

sábado, 20 de agosto de 2011

"Católicos apostólicos romanos"

Así aparece en cualquier enciclopedia la denominación de los seguidores de la religión católica, encabezada por el Papa.

"Hipócritas"

Así aparece en mi diccionario la denominación de los jóvenes que desde hace unos días y hasta mañana pueblan e invaden las calles de Madrid para ver al susodicho Pontífice.


Yo nunca he tenido nada en contra de los feligreses. La religión me da exactamente lo mismo. Cuando los curas me ven por la calle y se santiguan, no les hago ni puñetero caso. Tolero la religión. ¿Por qué la religión no me tolera a mí? ¿Por qué la religión no tolera a los agnósticos y ateos?

Hoy he salido a la calle con mi ropa normal. Podría haber escogido una de las camisetas más satánicas que tengo. Pero no lo he hecho. Por algo que, queridos amigos de la JMJ, se llama RESPETO. Eso que muchos de vosotros no tenéis. Vosotros, que os dedicáis a alborotar una ciudad, a hacer botellón en las calles cuando está PROHIBIDO, sabiendo que no se os va a llamar la atención porque sois peregrinos cristianos (es decir, los "buenos" a ojos del Estado supuestamente no confesional en el que vivimos), y ORINANDO en nuestras fuentes. Nadie va orinar en vuestras jarras de agua ni a defecar en vuestros bocadillos. Comportaos como las personas civilizadas que decís que sois y dejad de poneros en evidencia.

Por supuesto, la legión de peregrinos que invaden mi querida y supuestamente laica ciudad no alborota las calles ni hace sus necesidades en estacionamientos públicos, pero hoy estoy especialmente quemada con ellos. ¿Por qué? No, no es porque hoy, a pesar de todo, me hayan mirado con cara de asco por llevar una simple gargantilla de pinchos, no. Es porque hoy, señores, un grupo de jóvenes católicos apostólicos romanos seguidores del Papa Nazinger Benedicto XVI de Roma, han considerado oportuno empujar a mi hermano por las escaleras del Metro al grito de "Satánico, hijo de puta".


"Sátánico, Hijo de puta"

Según la RAE:

Satánico: 1. adj. Perteneciente o relativo a Satanás, príncipe de los ángeles rebelados. 2. adj. Propio y característico de él.

Hijo de puta; 1. m. y f. vulg. Mala persona. U. c. insulto.


Por si alguien se lo estaba preguntando (que, de hecho, ya me lo ha preguntado un señor en Twitter a quien nadie había dado vela en este entierro), no. Mi hermano no es ni satánico ni un hijo de puta. Pero ¿y si lo fuera? Y si lo fuera, ¿qué? ¿Es razón suficiente para tirar a una persona por las escaleras?

Desde este humilde blog, yo aconsejo e INVITO a las Juventudes cristianas seguidoras del señor Pontífice de Roma al que devotamente estamos pagando el jamón y las vacaciones, que revisen ese manual de instrucciones que llaman Biblia y que ojeen así por encima las directrices de su Maestro. Vamos, yo hace mucho que dejé de practicar la religión católica, pero he sido bautizada, asistido a clases de catequesis y tomado la comunión, y ~*CREO*~ recordar que algunas de las enseñanzas de Nuestro Señor eran, por ejemplo, respetar al prójimo y tratarlo como quisiéramos ser tratados nosotros y no juzgar a los demás si no queremos ser juzgados; y el que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.


Me parece de chiste que muchos ateos y agnósticos sigan mejor la ética cristiana que los propios cristianos.